El Peso de la Ausencia
Cartas Eternas
Hay tardes de lluvia con olor a olvido,
donde cada gota murmura tu voz;
sueño con el tiempo que hemos compartido,
y con los momentos que mató el reloj.
No es dolor que grita, es melancolía,
un silencio dulce que se posa en mí;
recordar el brillo de aquella alegría
que en aquellos días a tu lado vi.
Pasa la nostalgia como sombra lenta,
acaricia el alma sin herir la piel;
y aunque el calendario ya no te presienta,
te sigo pensando como en el ayer.