No te estaba buscando
Anónimo
No te estaba buscando cuando la vida decidió cruzar nuestros caminos. De hecho, ya me había acostumbrado a caminar con mis propias conversaciones, a hacer las paces con el silencio y a creer que algunas personas simplemente llegan demasiado tarde. Entonces apareciste: sin hacer ruido, sin intentar convencerme de nada, sin prometer un «para siempre». Y, aun así, cambiaste el paisaje de un lugar donde ni siquiera sabías que existía.
Es curioso: uno pasa tanto tiempo creyendo que ya entendió cómo funciona el corazón, hasta que llega alguien que desordena todas las respuestas, sin pronunciar demasiadas palabras.